La adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes se está convirtiendo en un problema que debería llamarnos la atención. Los distintos estudios llevados a cabo demuestran que la dependencia del teléfono móvil y de otros dispositivos electrónicos es cada vez mayor entre los jóvenes, debido entre otras cosas a la generalización de su acceso desde edades tempranas.

El último informe de Unicef sobre el ‘Impacto de la tecnología en la adolescencia’ reveló que el 94,8 % de los adolescentes dispone de teléfono móvil con conexión a Internet. Y no sólo eso, sino que además llevan usando este dispositivo desde antes de cumplir los 11 años de media.

El móvil suele ser además la puerta de entrada a otros servicios, como las redes sociales. Así, según este mismo informe el 98,5 % está registrado en al menos una red social, el 83,5 % utiliza tres o más, y el 61,5 % dispone incluso de varias cuentas o perfiles en una misma plataforma.

No cabe duda de que tener acceso a herramientas digitales y a las redes sociales ofrece a los jóvenes mayores oportunidades de aprendizaje, les ayuda a desarrollar habilidades de comunicación y fortalece sus relaciones sociales. Sin embargo, la adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes es algo muy real que surge cuando su uso traspasa la barrera de lo sano y necesario, generando una importante dependencia.

Por todo ello, en este artículo queremos hacer un repaso sobre los síntomas de la adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes, así como contarte de qué forma puedes actuar. También te explicaremos cómo enfocamos esta problemática desde Adinfa con los jóvenes que necesitan ayuda para superar esta situación.

 

Cuál ha sido el impacto del Covid y el confinamiento

Aunque esta adicción a la tecnología no es nueva, y los psicólogos especialistas en adolescentes llevamos años hablando de ella, lo cierto es que en estos dos últimos años la situación se ha agravado. La pandemia y el confinamiento han provocado un importante aumento del uso del móvil, la tablet, el ordenador, el televisor…

Estar encerrados en casa durante lo más duro de la pandemia, aislados físicamente de sus amigos, primos, parejas… ha provocado que los jóvenes se refugiaran aún más en la tecnología como forma de contacto y vida social. En ciertos casos, además, la alta conflictividad que se vivía antes de la pandemia en el exterior, en la calle (incumplimiento de horarios, consumo de sustancias, problemas en la escuela…) se ha trasladado al interior, al hogar (horario de sueño, tiempo dedicado a las pantallas, conflicto con las relaciones familiares…), generando todavía más aislamiento y dependencia de los dispositivos electrónicos.

En definitiva, podemos decir sin miedo a equivocarnos que existe un antes y un después del Covid. Ya sabíamos que las nuevas tecnologías habían llegado para quedarse, tanto en los centros educativos como en el hogar, pero tras estos dos años de uso intensivo ahora nos toca regresar a los límites y al uso razonable.

 

Síntomas de la adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes

Como en la inmensa mayoría de los problemas que nos rodean, conocer el origen que los causa y saber detectarlos a tiempo es una clave fundamental para resolverlos. En el caso de la adicción a las nuevas tecnologías, como en otras muchas situaciones de dependencia, lo primero que suele ocurrir es que los jóvenes no lo reconocen. Para ellos es algo normal y no asumen que tienen un problema.

Junto a esta negación de la realidad, otra clara señal de alarma es el evidente síndrome de abstinencia que los embarga cuando se ven privados del uso de su dispositivo electrónico.

Estos dos síntomas por sí solos resultan bastante reveladores, pero existen también una serie de reacciones físicas y psicológicas que debemos observar cuando obligamos al adolescente a dejar de lado su tablet, ordenador o móvil para hacer otras cosas.

Entre estos síntomas que pueden presentar algunos jóvenes destacamos los siguientes:

 

  • Se vuelven más irritables y se molestan fácilmente ante cualquier cosa que les decimos.
  • Sufren cambios bruscos de carácter, injustificados o motivados por cualquier contratiempo.
  • Les cuesta mucho más concentrarse y se distraen con enorme facilidad.
  • Presentan gran inquietud, y cierta agresividad que puede llevar a la violencia filioparental u otros tipos de violencia.
  • Sufren un importante descontrol emocional y comportamental.
  • Pueden llegar a sentirse deprimidos y aislarse, sin querer participar en la vida familiar.
  • Demuestran un deseo irrefrenable y una necesidad compulsiva por volver a utilizar estos dispositivos y servicios.

 

Debemos tener en cuenta que, en buena medida, estos y otros síntomas son causados por el hecho de que muchos jóvenes se refugian en las redes sociales ante el estado de vacío y soledad que sienten. Por lo tanto, al privarlos de los dispositivos electrónicos y, de este modo, del acceso a estos servicios, sienten que estamos cortando de raíz la conexión con “su mundo” y aislándolos del mismo.

 

Cómo detectar y actuar ante la adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes

Tal y como decíamos antes, al igual que en cualquier otra adicción hay que estar atentos a los primeros síntomas para prevenir males mayores. Los comportamientos que acabamos de destacar más arriba son indicativos de que algo no va bien, pero antes de que eso ocurra es importante observar cuánto tiempo pasa el adolescente con el móvil, jugando con la videoconsola, viendo series de televisión, etc.

Es necesario establecer ciertos límites a estos usos, guiando, enseñando y acompañando al joven en una utilización sana de las nuevas tecnologías, lo que en Adinfa llamamos educar con autoridad positiva. Sabemos que no es fácil, pero es importante que madres y padres observen cómo se comportan sus hijos durante ese tiempo de privación: si presentan mayor irritabilidad o dificultades para concentrarse, si están continuamente intentando saltarse las restricciones, si sufren cambios de humor repentinos o se sienten más tristes o deprimidos, etc.

La ausencia de control, educación y límites en esta materia puede llevar a situaciones problemáticas que es mejor evitar, y el papel de la familia en este aspecto es fundamental. Para ello, necesitan contar con las herramientas y el apoyo necesarios para ejercer una labor educativa y de acompañamiento en esta era digital que vivimos.

A continuación compartimos contigo algunas líneas maestras que pueden ayudarte a evitar una adicción a las nuevas tecnologías en tu hijo/a:

 

  • Utiliza los sistemas de protección disponibles para evitar el acceso a sitios web no apropiados para menores. Existen multitud de aplicaciones de control parental que puedes instalar en tus dispositivos para ello. En este enlace puedes encontrar mucha más información al respecto.
  • Explícale a tu hijo/a a qué contenidos de Internet no debe acceder. Hazlo con razones argumentadas y haciéndole ver el porqué de esta norma, para ayudarle a comprender que no es una decisión aleatoria ni injustificada.
  • Habla abiertamente con tu hijo/a de los riesgos que corren los jóvenes en Internet, para que pueda entender los límites que existen y que es responsable de su comportamiento.
  • Establece normas claras para el uso del móvil y otros dispositivos electrónicos, y las consecuencias que conlleva incumplirlas.
  • Fija horarios para el consumo de contenidos digitales, como jugar con la videoconsola, ver series de televisión, etc. Al igual que las normas anteriores, el incumplimiento de estos horarios debe ir unido a consecuencias que han de quedar claras desde el principio.
  • Predica con el ejemplo para convertirte en un referente en el hogar, evitando hacer aquello que pretendes prohibirle a tus hijos.
  • Planifica actividades en familia que se adapten a los gustos de tus hijos y que eviten el uso de los dispositivos electrónicos. Por ejemplo, jugar a juegos de mesa, almorzar y cenar juntos, realizar actividades al aire libre, salir a pasear o hacer visitas a lugares de interés, etc.

 

Qué situaciones evitar para no fomentar la adicción a la tecnología

Además de todo lo anterior, las familias tienen también una responsabilidad importante en las edades más tempranas, ya que muchos de los comportamientos adictivos comienzan ahí. Por lo general, no somos conscientes de que pequeños gestos ante niños pequeños pueden sembrar el germen de lo que posteriormente será una adicción a las nuevas tecnologías.

En este sentido, queremos recomendarte una serie de cuestiones que conviene evitar entre los más jóvenes:

 

  • Regalar un móvil en edades muy tempranas. Es importante también comentar esto con miembros cercanos de la familia, como abuelos y tíos, para que este regalo tampoco llegue de su parte, ya que en muchos casos el menor acude a estos (sobre todo a los abuelos) para buscarlo.
  • Darle el móvil para que se entretenga y no moleste. Hoy en día es muy habitual ver en bares y restaurantes a niños pequeños “hipnotizados” con un teléfono, mientras los padres almuerzan o cenan. Debemos ser conscientes de que estamos creando un hábito peligroso. Por un lado, el menor se dará cuenta de que lo único que necesita para acceder al móvil es mostrarse inquieto o tener una rabieta. Pero, además, estaremos sentando las bases de algo que trataremos de prohibir después en casa: mirar el móvil mientras se come.
  • Utilizar el móvil en momentos y horas inapropiados. En paralelo a lo anterior, conviene evitar también comportamientos como el de llevarse el móvil a la cama cuando se va a dormir, o utilizarlo durante momentos de ocio familiar (celebración de actividades, almuerzos y cenas, etc.).
  • Poner el ordenador en su dormitorio. Aunque esto llegue a ser algo lógico conforme el menor va creciendo, en los primeros contactos con la tecnología es aconsejable que el ordenador esté en el salón o en otra zona de uso común. Esto nos permite no sólo controlar las horas de acceso al dispositivo, sino también qué servicios está usando el menor.
  • Hacer de su habitación un “espacio rey”. Aunque los menores necesitan también su independencia, debemos evitar que construyan un refugio en un entorno aislado como el de su dormitorio, al que acudan siempre que algo no salga como esperan. Este comportamiento invisibiliza su reacción y nos impide comunicarnos adecuadamente para solucionar el problema. Aunque, a veces, es necesario que el adolescente se tranquilice en su habitación antes de hablar.

 

Como puedes ver, todas estas cuestiones son de sentido común y van encaminadas a establecer ciertos límites que, como ya decíamos anteriormente, debe ser comunicados y explicados claramente, con cariño pero también con firmeza.

 

Cómo afecta la adicción a las nuevas tecnologías a los jóvenes de Adinfa

Todo lo que venimos hablando en este artículo tiene un reflejo muy real en la sociedad de nuestros días. Como decíamos al principio, la adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes es un problema creciente, que debemos visibilizar para ponerle solución entre todos.

En Adinfa hemos constatado que el 90,14 % de los adolescentes que atendimos durante 2021 mostró algún tipo de dependencia a las nuevas tecnologías. En concreto, el 21,13 % tenía trastornos leves, el 50 % moderados y el 19,01 % graves. Tan sólo un 9,87 % de los jóvenes que acudieron a nosotros el año pasado no mostraba problemas en este sentido.

Además de los datos anteriores, el 70,48 % de los jóvenes atendidos en consultas externas y/o en clínica, tenía dependencia del teléfono móvil, mientras que el 81 % afirmaba no respetar los horarios establecidos. Estos incumplimientos se dan, principalmente, al tratarse del dispositivo electrónico que les permite estar conectados de forma inmediata a las redes sociales.

Junto a la adicción de disponer continuamente del móvil se encuentran, en menor medida, las que provocan los videojuegos, las apuestas en línea e, incluso, el consumo de series de televisión. Todo ello debido a la cada vez mayor facilidad de acceder a través de Internet a todas estas plataformas y servicios.

 

Qué hacemos en Adinfa frente a la adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes

Siendo conscientes de que nos encontramos ante un problema complicado, lo primero que intentamos hacer desde Adinfa es llevar a cabo una labor de concienciación sobre estas cuestiones. Conocemos bien la psicología del adolescente y los peligros a los que se exponen, así como el riesgo de la población juvenil para caer en este tipo de adicciones.

Hay que tener en cuenta que estos dispositivos electrónicos se han incorporado por completo a nuestros hogares y, en muchos casos, son los mismos padres quienes promueven su uso con la sana intención de que sus hijos convivan con la tecnología en un mundo cada vez más digitalizado.

Cabe destacar que los jóvenes se han convertido también en los consumidores habituales de las últimas novedades tecnológicas, especialmente de los teléfonos móviles, y que en muchos casos superan en conocimientos a sus progenitores, lo que ocasiona para estos un problema difícil de resolver. ¿Cómo controlar algo que no terminas de entender bien? ¿Dónde está el límite entre el uso responsable y el abuso? ¿Qué servicios debería utilizar el menor y cuáles no son recomendables para él? Pueden parecer preguntas sencillas, pero desde Adinfa somos conscientes de que no siempre es fácil responderlas.

Por eso, a nuestra labor de concienciación se unen también programas de apoyo específico a jóvenes y sus familias, con los cuales desarrollamos un método educativo científico que ayuda a combatir este tipo de adicciones.

Desde nuestro centro de día y consultas externas realizamos los diagnósticos necesarios y ponemos en funcionamiento tratamientos y programas que incluyen seminarios y encuentros, grupos de reflexión y autoayuda, reuniones individuales y otras muchas actividades. Desde aquí te contamos con más detalle lo que hacemos en Adinfa.

Para casos de adicciones graves, que no se pueden tratar a nivel ambulatorio y que requieren separar al adolescente de su familia durante un tiempo, contamos con la Clínica Adinfa. Nuestro centro, especialmente habilitado para el tratamiento de adolescentes en conflicto, es el primero de Andalucía en este campo.

Aquí puedes conocer diversos testimonios de padres, madres y jóvenes que han pasado por la Clínica Adinfa ante situaciones en las que quizás te sientas reflejado/a.